Hay pocos narradores, como Mike Leigh, capaces de contar con tanta sencillez y expresividad historias comunes de personas comunes. A sus personajes no suele ocurrirles nada extraordinario. Son como cualquiera de nosotros. "Un año más" lo ratifica de principio a fin, lo que de ningún modo implica que se trate de una película superficial o aburrida. Al contrario.
Durante los 12 meses que la cámara de Leigh husmea entre los pliegues de la familia Hepple lo que aflora, una y otra vez, son emociones. Relaciones que se desgastan para reconstruirse y consolidarse por obra y gracia de los sentimientos. Mérito del excelente guión -obra del propio Leigh, le valió una postulación al Oscar- y del maravilloso reparto que encabezan Jim Broadbent (Tom Hepple) y Ruth Sheen (Gerri).
Al matrimonio no le cierra que su hijo (Olivier Maltman) haya pasado los 30 años y siga soltero. Es uno de los tópicos sobre los que girarán los vaivenes de "Un año más". Por la casa desfilarán las estaciones y las preocupaciones cotidianas, en una puesta que tiene mucho de teatral y remite a algunas de las más saludables tradiciones del cine británico.
El estreno llegó con demora, teniendo en cuenta que la película fue candidata la Palma de Oro en Cannes... el año pasado. Pero nunca es tarde si se trata de un filme del realizador de las excelentes "Secretos y mentiras" y "Vera Drake".